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Decisiones 6

Vol. 2, N

o

5, 2017

Empero, ha pasado lo contrario en relación con el proceso de quienes continúan “degustando” el

poder de gobernar, ya que este ha involucionado, en la medida en que muchos de quienes colman

la dirección superior no solamente han perdido el compromiso con sus funciones sino que, además,

en muchas ocasiones están ayunos del conocimiento, tanto por la falta de cualidades para ejercer el

puesto encomendado como por la carencia de habilidades para reinterpretar esta nueva integración

de la sociedad, que exige una manera diferente de gobernarla.

La evolución del Estado costarricense le permitió generar un entramado institucional propicio

para generar una gobernanza que fue exitosa, pero que hoy se enfrenta con mayores dificultades y

menos habilidades para gestionar y gobernar. En efecto, es un escenario diferente que exige mayor

participación y reflexión ciudadana, lo que obliga a promover transformaciones en búsqueda de

una gobernanza democrática, en la cual los diferentes actores sociales no solamente puedan ser

considerados para definir sus objetivos y propósitos, sino también tomados en cuenta al momento

de la ejecución de las políticas públicas. Justamente, es desde aquí donde, en realidad, surgen los

problemas de la mal interpretada ingobernabilidad.

Lo cierto es que gobernar es una tarea difícil, ya que exige capacidades y habilidades especiales para

el éxito. En este contexto, la gobernabilidad es el espacio en el que se nutren quienes gobiernan al

oír y considerar al ciudadano: es un terreno en que se muestran con imparcialidad y dispuestos a

escuchar. En este sentido, es la cercanía entre gobernantes y gobernados lo que genera el escenario

propicio para la gobernabilidad.

Por lo tanto, es imperativo que el entramado institucional sufra cambios estructurales para su

gestión, pero es más urgente aún un cambio en la cultura política de quienes gobiernan y administran

el Estado costarricense, en el cual no solamente se redescubran los instrumentos útiles y oportunos

de la actualidad, sino que se implementen nuevos elementos para esa sociedad costarricense que

no ha desaparecido pero que sí ha sufrido cambios fundamentales en su conformación, y quienes

tienen vocación de gobernar no perciben o ignoran.

En este número de Decisiones, usted encontrará profesionales que ponen el “dedo en la llaga” en

relación con un instrumento determinante para la gobernanza: el sector público, menospreciado por

gobernantes, ciudadanos y hasta por algunos que lo integran. Además de acostumbrados artículos

de interés y una conversación con el Embajador de los Países Bajos, Peter Derrek, nación que en la

actualidad es el segundo socio comercial de Costa Rica

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